Capitulo VIII
CAPITULO VIII.
EL DESARROLLO CAPITALISTA DE LA AGRICULTURA
1. La propiedad privada del suelo como factor negativo del desarrollo de la agricultura en el régimen capitalista
Por una parte el capitalismo desarrolla las fuerzas productivas de la sociedad, mientras que por la otra detiene su desarrollo. Ya hemos visto esto al estudiar la ley de la baja de la cuota media de beneficio, y lo demostraremos, de una manera más detallada en los capítulos siguientes. Pero en la agricultura, sobre todo, el régimen capitalista frena el desarrollo de las fuerzas productivas. El retraso de la agricultura con respecto a la industria y la creciente oposición entre la ciudad y el campo son inevitables en el régimen capitalista. La causa esencial de ello es la propiedad privada del suelo.
La propiedad privada de la tierra ejerce una marcada influencia sobre la economía: impide, primero, que el arrendatario capitalista haga inversiones nuevas en la agricultura; en segundo término, engendra la renta absoluta, con lo que hace imposible que la plusvalía creada en la agricultura participe en la formación de una cuota media de beneficio; en tercer lugar, como resultado de lo anterior reduce la cuota media de beneficio, retardando, en consecuencia, la acumulación del capital; eleva, por último, los precios de las materias primas agrícolas necesarias para la industria, así como los medios de subsistencia de la clase obrera y de todas las capas pobres de la población.
El precio de la tierra
La propiedad privada del suelo impide una aplicación productiva de los enormes capitales que se invierten en la compra de terrenos. La tierra, como tal, no tiene valor, pues no es producto del trabajo. Sin embargo, en la sociedad capitalista es una mercancía que se compra y se vende. Aunque no posee valor, la tierra tiene precio; un terreno se vende a tal o cual precio. Ahora bien, el precio de todas las mercancías está determinado por su valor. ¿Cómo se determina, entonces, el precio de la tierra, que carece de valor?
(p180) Si un terreno cualquiera produce anualmente una renta de 100 pesos, su propietario, al venderlo, deberá recibir una suma de dinero que colocada en un banco proporcione anualmente una suma de 100 pesos. Si el banco paga un interés de 5 por ciento, el propietario venderá su terreno en 2.000 pesos, cantidad que redituando al 5 por ciento anual produce 100 pesos en un año. 151 precio de la tierra es, en este caso, de 2.000 pesos. El precio de la tierra es la renta capitalizada, es decir, la renta convertida en interés, en ganancia de un capital prestado de una magnitud determinada. Al vender el terreno, el propietario cede al comprador el derecho a la renta y exige por ello una suma que le permita recibir en el futuro su ingreso en forma de interés.
La suma de dinero que el capitalista ha pagado por el terreno es una inversión improductiva de capital. El capitalista podría organizar la producción en un terreno alquilado; si no hubiese gastado un capital dinero en la compra, hubiera podido comprar más fuerza de trabajo y más medios de producción, mejorar los procedimientos de cultivo, etc.
El gasto de capital para la compra del terreno no eB, pues, un inversión del capital agrícola... Es una contradicción a la producción capitalista. (2)
Con el desarrollo del capitalismo el precio de la tierra sube en vez de bajar. Este crecimiento del precio de la tierra es provocado por dos causas. La primera es el aumento de la renta debido al crecimiento de demanda de tierra, paralelo al desarrollo del capitalismo y a las nuevas inversiones de capital en la agricultura. Pero el aumento de la renta significa el aumento del precio de la tierra. Si en nuestro ejemplo anterior la renta no fuera de 100, sino de 200 pesos, se necesitaría un capital de 4.000 pesos para obtener 200 en un año, al tipo de 5 por ciento anual.
La segunda causa del aumento del precio de la tierra es la baja de la cuota de interés a nivel inferior a la cuota media de beneficio. Por esta razón, con la baja de la segunda disminuye también la primera. Si la renta es de 100 pesos y la cuota de interés de 5 por ciento, el precio de la tierra será de 2.000 pesos. Con una renta de 100 pesos y una cuota de interés de 4 por ciento, el precio de la tierra será de 2.500 pesos. Con una renta de 200 pesos y una cuota de interés de 4 por ciento, el precio de la tierra subirá a 5.000 pesos. El aumento de la renta y la baja simultánea de la cuota de interés aceleran el aumento de los precios de la tierra.
De manera que la propiedad privada de la tierra aleja cada vez más a los capitales de una inversión productiva. A medida que se desarrolla el capitalismo, la propiedad privada del suelo se hace (p181) un obstáculo mayor para el desarrollo de las fuerzas productivas de la agricultura.
La separación de la producción y de la propiedad territorial
La existencia y el desarrollo del capitalismo (aun un desarrollo mucho más rápido) serian posibles sin la propiedad privada del suelo. Esto lo prueba el hecho mismo de que con el desarrollo del capitalismo la producción agrícola se separa cada vez más de la propiedad privada del suelo. Esta separación se manifiesta bajo dos formas: el aumento del arrendamiento de la tierra y el de la deuda hipotecaria a largo plazo.
Cuando la arrienda, el capitalista explota una tierra que no le pertenece. La producción agrícola de tierras arrendadas crece en todos los países. En la Gran Bretaña — país en donde el desarrollo de la agricultura capitalista es más antiguo — en 1887 sólo el 15,3 por ciento del conjunto de la superficie agrícola era cultivado por los propietarios y el 84,7 por los arrendatarios, en tanto que en 1912 el 89,1 por ciento de la superficie era cultivado ya por los arrendatarios. En los Estados Unidos, donde el capitalismo es relativamente joven, la tierra alquilada constituía, en 1880, el 25,6 por ciento del conjunto de la superficie cultivada y en 1925, el 47,4. Este aumento no es más que la separación creciente de la producción agrícola y de la propiedad territorial, y significa que el capitalismo puede existir sin la propiedad privada del suelo.
La segunda forma de la separación de la tierra como medio de producción y de la propiedad territorial es el aumento de las deudas hipotecarias. Habitualmente el comprador recibe de un banco, al comprar la tierra, un préstamo a largo plazo garantizado con hipoteca de la misma. El nuevo propietario recibe la renta de la cual toma el dinero para pagar al banco los intereses. En caso de hipoteca, el interés pagado al banco no es otra cosa que la renta. La tierra no solamente es hipotecada en el momento de su compra, sino, en general, cada vez que el propietario territorial necesita dinero. Esta operación es muy ventajosa para los bancos agrícolas o de crédito hipotecario, no solamente porque reciben una renta bajo la forma de interés, sino, además, porque en caso de insolvencia del deudor la tierra pasa a ser propiedad del banco. Y como, por otra parte, el valor de la tierra sube, la reventa de estos terrenos proporciona al banco importantes beneficios.
Las tierras hipotecadas siguen siendo, formalmente, propiedad de su dueño oficial; pero prácticamente pertenecen al banco. La propiedad de la tierra es el derecho a la renta. Ahora bien, (p182) cuando la tierra está hipotecada, el propietario tiene la obligación de entregar la renta al banco bajo la forma de interés.
...uno de los grandes resultados del orden de producción capitalista es que... separa por completo la propiedad territorial, de un lado, de 1m relaciones de señorío y servidumbre, y de otro, separa al suelo, como condición de trabajo, por completo, de la propiedad y del propietario, pora el que no será, más que un determinado tributo de dinero, que por su monopolio el capitalista industrial impone al arrendatario. (3)
El capitalismo y la nacionalización del suelo
Los propietarios territoriales (se trata aquí de los grandes propietarios) son explotadores. Pero forman un grupo diferenciado entre los explotadores y opuesto a la burguesía. La propiedad territorial no es una condición necesaria para la existencia del capitalismo. La clase de los propietarios territoriales es un resto del feudalismo en el seno del capitalismo.
En el modo capitalista de producción, el capitalista es el agente, na solamente necesario, sino absoluto de la producción. El propietario territorial es absolutamente inútil. Toda su labor consiste en hacer que la tierra no sea propiedad común, que se oponga al obrero como una cosa que no I» pertenece. Sucede lo mismo ouando la tierra es propiedad pública y el Estado mismo cobra la renta territorial. El propietario territorial, agente esencial de la producción en la antigüedad y en la Edad Media, es superfino en la producción industrial. (4)
Si pasara la tierra a manos del Estado burgués, es decir, si se efectuara una nacionalización capitalista del suelo, se podría abolir la renta absoluta que es resultado de la propiedad privada del suelo. La renta diferencial subsistiría en ese caso, pues no es el resultado de la propiedad territorial privada, sino de otro género de monopolio: el monopolio de la economía capitalista sobre el suelo, que proviene de la extensión limitada de la tierra y de sus mejores lotes. Si se pudiera producir tierra, el beneficio suplementario de la agricultura tendría el mismo carácter inconstante que tiene en la industria y no se transformaría en renta diferencial. La extensión limitada del suelo tiene por efecto que algunos de los capitalistas que invierten sus capitales en la industria estén en condiciones más ventajosas que los otros. Este monopolio de la economía capitalista sobre la tierra, así como la renta diferencial engrendrada por el mismo, no pueden ser suprimidos por la incautación de la tierra por el Estado burgués. Con la nacionalización burguesa de la tierra, la renta diferencial subsistiría, pero sería el Estado quien la percibiría. Aunque la nacionalización de la tierra por el Estado (p183) burgués aceleraría el desarrollo del capitalismo, la burguesía no puede realizarla prácticamente por dos razones:
En primer lugar, la abolición de la propiedad privada del suelo en régimen capitalista sería un golpe a la propiedad privada en general
Atacar a una forma cualquiera de la propiedad, seria amenazarlas a todas. (5)
El golpe asestado a la propiedad territorial facilitarla inevitables golpes ulteriores a la propiedad general. (6)
En segundo término, a medida que se desarrolla el capitalismo, el burgués mismo llega a ser propietario territorial.
Por una parte la burguesía compra cada vez más tierra; por la otra, la tierra que no pertenece individualmente a los burgueses se transforma prácticamente, cada vez más, en propiedad de los bancos capitalistas, en virtud de las hipotecas cada día más pesadas que reporta.
A medida que se agravan las contradicciones entre la burguesía y el proletariado que lucha por la abolición de la propiedad privada en general, los intereses de la burguesía y de los grandes propietarios territoriales se sueldan y se confunden. La burguesía mantiene la propiedad privada del suelo que impide el desarrollo del capitalismo. Este último se transforma en un factor que frena el crecimiento de las fuerzas productivas de la sociedad.
En semejantes condiciones, la propiedad privada del suelo sólo puede ser suprimida por la revolución: en ciertos países por la revolución burguesa democrática que se transforme en revolución socialista; en otros, en los países capitalistas más avanzados, por medio de la revolución proletaria. La nacionalización de la tierra por el Estado proletario no despeja el camino al libre desarrollo del capitalismo, sino, al contrario, es el principio de la liquidación del capitalismo y representa una de las bases más importantes de la construcción del socialismo y del rápido desarrollo de las fuerzas productivas sociales.
En la U. R. S. S. la nacionalización del suelo ha suprimido de un golpe la propiedad privada de la tierra y la renta territorial. Esta es una de las razones más importantes del acelerado desarrollo de la agricultura y del rápido crecimiento de las formas socialistas de la agricultura.
2. La producción grande y la pequeña en la agricultura
Las leyes fundamentales del desarrollo del capitalismo obran (p184) en la agricultura como en la industria: la propiedad tiende a concentrarse, la pequeña producción es desplazada por la grande, los pequeños productores son sistemáticamente arruinados.
Cuando a fines del siglo pasado el reformismo procedió a revisar la teoría marxista de la concentración del capital, invocaba principalmente la resistencia de la pequeña agricultura campesina. Afirmaba que las condiciones naturales de la agricultura limitan el desarrollo de la gran producción, que la gran producción agrícola no ofrece ventajas sobre la pequeña y que ésta, lejos de morir, desplaza a la grande. Semejante punto de vista sobre el problema de la pequeña producción agrícola ha llegado a ser la ''teoría" oficial de la II Internacional.
El saber si las leyes del desarrollo del capitalismo en la industria se aplican a la agricultura es de un alcance enorme para definir las tareas de la lucha de clase del proletariado. Si los pequeños propietarios agrícolas no son arruinados ni proletarizados, si en el régimen capitalista los campesinos no son explotados, el proletariado, en su lucha contra la burguesía, no puede contar con el apoyo del campesino. En ese caso, la burguesía siempre ejercerá su hegemonía sobre la pequeña burguesía y el proletariado deberá renunciar a su papel de dirigente de los campesinos. Los mencheviques y los trotskistas sacaban, y sacan, conclusiones semejantes.
Si la naturaleza misma impide el desarrollo de la gran producción en la agricultura y favorece el crecimiento y la consolidación de la pequeña producción, el socialismo, es decir, la gran producción socializada, es imposible en la agricultura. Pero en este caso el socialismo se hace imposible en general, puesto que implica la socialización del conjunto de la economía.
Por este motivo, la lucha contra el revisionismo en el problema agrario tiene una importancia de principio. En esta lucha los bolcheviques, con Lenín a la cabeza, han sido los únicos en seguir la línea del marxismo. Lenín luchó implacablemente no sólo contra los mencheviques y los socialistas revolucionarios rusos, sino también contra el revisionismo en toda la II Internacional de antes de la guerra.
Marx elaboró la teoría de la renta territorial, pero no tuvo tiempo para estudiar detalladamente el problema de las particularidades del desarrollo del capitalismo en la agricultura. En su prefacio al libro III de El Capital, Engels indica que Marx había comenzado el estudio de las relaciones agrarias en Rusia, con el objeto de profundizar posteriormente su teoría de la renta territorial. I En la elaboración de la teoría de la renta y en la del problema del desarrollo del capitalismo en la agricultura, desempeña.
(p185)
...Rusia el mismo papel Que en el'libro primero, en el trabajo industrial asalariado, desempeñó Inglaterra. (7)
Marx murió sin haber podido llevar a cabo esta tarea.
Lenín fué quien la realizó en una serie de obras (El Desarrollo del Capitalismo en Rusia, el Programa Agrario de la Socialdemocracia en la Primera Revolución Rusa de 1905-1907, Nuevos Datos del Desarrollo del Capitalismo en la Agricultura y muchas otras); aplicó la teoría marxista de la renta y sobre esta base elaboró la teoría del problema agrario y, en particular, la que analiza la grande y la pequeña producción en la agricultura.
El desplazamiento de la pequeña producción por la grande
Lenín ha demostrado que el maqumismo se desarrolla en todos los países. No solamente en la industria, sino también en al agricultura, la máquina reemplaza al trabajo manual y arruina a los pequeños productores. En la pequeña producción el maqumismo no puede ser aplicado más que en proporciones reducidísimas. A consecuencia de las dimensiones reducidas de la pequeña producción, la máquina no puede ser completamente utilizada en ella. Por esta razón el maqumismo cuesta mucho menos caro en la gran producción que en la pequeña. Las máquinas complicadas no pueden, de ninguna manera, ser aplicadas en esta última.
En la pequeña producción el trabajo es mucho menos productivo que en la grande. Los productos de la gran industria pueden ser vendidos mucho más baratos. Asimismo en la agricultura la pequeña producción no puede resistir la competencia de la grande.
Además, la gran empresa agrícola capitalista ofrece ventajas enormes sobre la pequeña explotación campesina en lo referente a la venta de los productos. El gran empresario está más estrechamente ligado con el mercado cuyas condiciones conoce y puede esperar antes de vender su producción, en tanto que el pequeño campesino se ve obligado casi siempre a venderla inmediatamente después de la cosecha. El crédito, que desempeña un papel importantísimo en la agricultura a causa del carácter temporal de la producción, se le ofrece al gran empresario en condiciones mucho más ventajosas que al pequeño campesino.
Todas estas condiciones conducen al desplazamiento de la pequeña producción agrícola. ..
Los socialdemócratas invocan los datos de la estadística oficial para probar que no existe concentración en la agricultura. Según la estadística alemana, el número de propietarios que poseen una superficie de 0,05 a 2 hectáreas ha subido de 2.577.000 en 1907, (p186) a 3.027.000 en 1925 y la superficie global de esa propriedad pasó de 1.508.000 hectáreas a 1.588.000. El número de explotaciones con una superficie de 20 a 100 hectáreas disminuyó durante el mismo lapso de 229.000 a 200.000 y su superficie total bajó de 8.091.000 a 6.769.000 hectáreas. Junto con los economistas burgueses, los socialdemócratas llegan a la conclusión de que la gran producción es desplazada por la pequeña.
Lenín demostró, con una nutrida documentación, que sobre todo en Rusia y en los Estados Unidos, la magnitud de la superficie sembrada no puede servir de índice de la importancia verdadera de la explotación. Dos explotaciones pueden tener la misma superficie, pero distinguirse radicalmente por las proporciones del capital invertido. Puede suceder que la explotación de mayor superficie sea más pequeña a causa de lo reducido de los capitales invertidos y de lo bajo de la rentabilidad.
El proceso de la intensificación del cultivo se produce al reducirse la extensión media de la tierra cultivada. El aumento del número de obreros asalariados en los Estados Unidos — que es el principal síntoma del capitalismo en la agricultura — sobrepasa al crecimiento de la población rural y de la población en general. Lenín cita datos según los cuales, de 1900 a 1010, aumentó en los Estados Unidos el número de obreros asalariados en la economía rural en un 27 por ciento, en tanto, que el número de arrendatarios aumentaba sólo un 5 por ciento.
El hecho de que el número de propietarios haya disminuido del 74 por ciento en 1880 al 68 en 1910, y que en el mismo tiempo haya aumentado el número de arrendatarios, el hecho de que durante 10 años la población rural haya disminuido del 59,5 al 53,7 por ciento, la circunstancia de que el número de caballos en las pequeñas explotaciones se haya reducido, todo esto atestigua el desplazamiento y la mina de las pequeñas explotaciones y la agudización y agravación inevitables de las contradicciones de clase.
La tendencia esencial del capitalismo consiste en el desplazamiento de la pequeña producción por la grande, lo mismo en la industria que en la agricultura. Pero no hay que creer que sólo se trata de la expropiación inmediata. La ruina puede prolongarse durante años y decenas de años, ya que la agravación de las condiciones de los pequeños cultivos agrarios es también un deaplazamiento, y esta agravación se manifiesta por el trabajo excesivo o por la subalimentación del pequeño cultivador, por el aumento de sus deudas, por la calidad inferior del forraje y, en general, por nna inferior manutención del ganado, por la agravación de las condiciones del cultivo de las tierras, de su laboreo, de su abono, etc., etc.; por el estancamiento de la técnica, y por otros fenómenos semejantes. (8)
La estadística burguesa presenta la explotación de 0,05 de hectárea, es decir, de un vigésimo de hectárea, como si fuera una (p187) explotación independiente y capaz de desplazar a la gran explotación capitalista de 100 hectáreas o más. Los socialdemócratas se adhieren a esta estadística burguesa y elaboran la teoría de la imposibilidad de la victoria de la gran explotación agrícola sobre la pequeña.
Los datos más recientes sobre cierto número de países como Alemania, los Estados Unidos, Dinamarca, etc., confirman el análisis de Lenín, que mostró cuán avanzado está el proceso del desplazamiento de la pequeña producción. Las deudas de los campesinos son tan grandes en la actualidad que constituyen el 50 por ciento y aun más del valor de sus bienes; de modo que la tierra no es propiedad del campesino más que de nombre.
En la agricultura se observa el mismo proceso de concentración capitalista que en la industria. Es evidente que en el régimen capitalista el crecimiento de la gran producción en la agricultura sigue un ritmo mucho más lento que en la industria. Pero no proviene de condiciones naturales, sino de condiciones sociales, es decir, de la existencia de la propiedad privada del suelo que impide el desarrollo del capitalismo; pero a la cual éste no puede abolir por temor de asestar Un golpe a la propiedad privada en general.
El ejemplo de las granjas del Estado y colectivas en la U. R. S. S. demuestra mejor que todo que no es la naturaleza lo que limita la gran producción en la agricultura. La supresión de la propiedad privada del suelo y la expropiación de los capitalistas han permitido al Estado proletario crear enormes empresas agrícolas, como no pueden existir en el régimen capitalista^ El ejemplo de la U. R. S. S. refuta definitivamente la leyenda de la imposibilidad o de la desventaja de la gran producción en la agricultura.
Disponemos, ahora, de un nuevo argumento en contra de los economistas burgueses que proclaman la estabilidad de la pequeña economía campesina en su lucha contra la gran producción. (9)
El capitalismo, en general, al mismo tiempo que desarrolla las fuerzas productivas impide su desarrollo. Tanto en la agricultura como en la industria la pequeña producción es incesantemente desplazada por la gran producción capitalista.
En la agricultura este proceso se distingue por ciertas particularidades que consisten en el hecho de que el desplazamiento de la pequeña producción no implica necesariamente la ruina inmediata del campesino y su transformación en obrero asalariado. En la agricultura existe una serie de condiciones, la más importante de las cuales es la propiedad privada del suelo, que permiten al gran capitalista explotar al pequeño productor mucho más intensamente de lo que lo explota en la industria (artesanado).
(p188) ( â–ş Indice)
3. La explotación de los campesinos en el régimen capitalista
La pretendida "estabilidad" o "vitalidad" de la pequeña producción campesina invocada por los economistas burgueses y por los teóricos socialdemócratas para "refutar" a Marx, proviene de que el pequeño cultivo presenta ventajas sobre el grande gracias a las privaciones indecibles sufridas por el pequeño cultivador, que se aferra a su economía "independiente".
Las formas de la explotación de los campesinos
El capitalista arrendatario de una tierra no invertiría su capital en la agricultura si la cuota de beneficio fuese inferior a la media. En contraste, para el pequeño campesino el fin de la producción es, simplemente, conservar su existencia por lo cual persiste en su explotación mientras que su trabajo le proporciona la menor posibilidad de subsistir.
El pequeño campesino está colocado en condiciones mucho más desfavorables que el gran arrendatario. El capitalista puede alquilar una tierra sin preocuparse por su ubicación, puede seguir habitando en la ciudad e invertir su capital en la agricultura. Así es que tiene libertad para elegir la tierra que desee alquilar.
El pequeño cultivador, al contrario, está ligado a su domicilio; para él el cultivo está estrechamente unido a su economía doméstica. Está obligado a alquilar la tierra cerca del sitio en que habita. El gran propietario territorial se aprovecha de esto y le hace pagar un alquiler, por hectárea, más elevado que al grande. Por idénticas causas, el precio que paga el pequeño cultivador cuando compra una tierra es superior al que paga el gran capitalista. En consecuencia, el gran propietario territorial prefiere alquilar o vender su tierra en pequeños lotes. De manera que la propiedad privada del suelo (y de ninguna manera las condiciones naturales) es lo que impide el crecimiento de la gran producción en la agricultura. El pequeño cultivador que pide dinero prestado al banco para adquirir tierra o, en general para sostener su explotación, tiene que pagar una elevada cuota de interés y endeudarse para toda su vida; además, la venta de sus productos le deja apenas lo necesario para vivir.
En los países en que predomina el pequeño cultivo los precios del trigo son inferiores a los de los países de gran agricultura capitalista. Esto no se debe al rendimiento superior del trabajo campesino que es, al contrario, menos productivo que el del obrero asalariado de las grandes empresas agrícolas capitalistas, sino a que
...el campesino da gratuitamente a la sociedad (es decir, a la clase capitalista) una parte del producto suplementario. (10)
(p189) Este bajo precio es el resultado de la pobreza de los productores, mas, de ninguna manera, de la productividad de su trabajo.
El débil rendimiento del trabajo del pequeño cultivador, la renta, los impuestos, etc., lo obligan a proporcionar mucho más trabajo para sostener, bien o mal, su existencia. El bajo nivel de su vida va unido ai excesivo trabajo que debe proporcionar.
La existencia del pequeño campesinado en toda sociedad capitalista no se explica por la superioridad técnica de la pequeña propiedad agrícola, sino por el hecho de que los pequeños campesinos reducen sus necesidades a un nivel muy inferior al de los obreros asalariados y se abruman de trabajo infinitamente más de que éstos. (11)
En esto consiste la famosa "superioridad" de la pequeña explotación campesina sobre la gran explotación capitalista.
En realidad el pequeño cultivador no es, de ninguna manera un propietario independiente. Su independencia sólo es aparente.
El pequeño cultivador es explotado por el gran propietario territorial, por el campesino rico, por el usurero, por el comerciante, por el Estado de los burgueses y por los propietarios territoriales.
El pequeño cultivador se aferra desesperadamente a su ilusoria independencia.
En efecto, ¿qué es lo que ligaba, liga y ligará aún al pequeño campesino de la Europa Occidental a su pequeña economía mercantil? Ante todo y sobre todo, el hecho de que posee un terrón de tierra propio, la existencia de la propiedad privada del suelo. Durante años, el pequeño campesino amasa dinero para comprar un terrón de tierra y cuando lo ha comprado evidentemente que no quiere separarse de él, prefiere sufrir todas las privaciones, caer en ún estado de miseria vecino a la barbarie, antes que soltar su pedazo de tierra "que es la base de su economía individual. (12)
La proletarizaron del campesinado
El pequeño artesano, explotado por el capital, se ve también reducido a una vida de privaciones y de trabajo excesivo; pero no está ligado por la propiedad territorial que el campesino adquiere con tantos trabajos. El pequeño campesino que posee un pedazo de tierra sueña en llegar a ser un campesino acomodado.
Pero sólo una minoría insignificante del campesinado puede evitar la ruina.
... el campesino sólo abandona su aldea cuando está arruinado, y después de haber luchado encarnizadamente por su independencia económica... Fruto inevitable de esta lucha es la formación de una minoría de campesinos ricos, pudientes y la depauperación creciente de la mayoría, cuyas energías se debilitan por el subconsumo crónico y el trabajo excesivo, mientras disminuye la calidad de la tierra y del ganado. Es inevitable (p190) también la formación de una minoría de explotaciones capitalistas basadas en el trabajo asalariado, y la creciente necesidad de un "peón auxiliar'' experimentada por la mayoría de los campesinos, debido a su transformación en obreros asalariados industriales y agrícolas. (13)
El pequeño cultivador se ve obligado, gradualmente, a recurrir a la venta de su fuerza de trabajo; se transforma en semiproletario; su explotación se convierte en una fuente auxiliar de existencia. En Alemania, de los 3.027.000 pequeños campesinos que poseen una superficie de 0,05 a 2 hectáreas y que según las teorías socialdemócratas desplazan a la gran producción, más de la mitad, es decir, el 53,9 por ciento, trabajan como obreros asalariados en la industria o en la agricultura.
El pequeño campesino que se arruina no se separa completamente de su explotación, no sólo por las razones indicadas antes, sino también porque frecuentemente esto le es imposible, sobre todo durante las crisis en las que no puede encontrar trabajo como obrero asalariado.
Como la desocupación ha alcalizado proporciones sin precedente, el campesino arruinado no sabe a dónde ir y se ve obligado a arrastrar una existencia miserable en su terrón de tierra, aunque la estadística burguesa lo clasifique entre los cultivadores "independientes".
El éxodo rural, la despoblación del campo es un fenómeno que comenzó desde antes de la guerra y amenazó a las grandes explotaciones con privarlas de mano de obra barata. Para detener el éxodo rural se arraigó a los campesinos a la tierra concediéndoles posibilidades de crear "explotaciones independientes".
Cuando los pequeños productores son desplazados con un ritmo demasiado rápido, los grandes cultivadores tratan de consolidarla o de regenerarla vendiéndoles tierras o arrendándoselas. (14)
También se crea un tipo de obrero agrícola dueño de un lote:
La atribución de la tierra a los obreros agrícolas se concede con frecuencia en bien del interés de los cultivadores; esta es la razón por la cual el tipo de obrero agrícola dueño de un lote es propio de todos los países capitalistas. (15)
De manera que en el régimen capitalista el crecimiento de la gran producción agrícola determina, hasta cierto punto, la conservación y aun el crecimiento del número de las pequeñas explotaciones; pero es claro que éstas no desplazan a las capitalistas, de las cuales son un apéndice necesario. En realidad estas explotaciones "independientes" constituyen, junto con los pequeños (p191) productores desplazados, una fuente permanente de mano de obra para las grandes explotaciones capitalistas. De esta manera el desplazamiento de la pequeña producción se hace conservando en apariencia la existencia de la pequeña producción "independiente".
La importancia de la teoría leninista del problema agrario
Lenín ha enseñado que ahí en donde la "ciencia" burguesa reformista ve la prosperidad y el bienestar de los pequeños productores "independientes", reinan en realidad una explotación increíble, la ruina, la miseria y la barbarie. Después de exhibir las contradicciones que existen entre la gran masa de pequeños campesinos y la burguesía, Lenin demostré que es posible y necesario que esta masa se separe de la burguesía y se coloque bajo la dirección del proletariado en su lucha contra la burguesía. Lenín descubrió en los campesinos que se arruinan una reserva para la revolución proletaria, reserva que tiene una importancia decisiva para la victoria del proletariado sobre la burguesía.
La teoría marxista-leninista no solamente enseña al proletariado cómo ganarse las capas campesinas semiproletarias para derribar la dictadura de la burguesía, sino, además, cómo ganar para la edificación socialista a las masas del campesinado pobre y medio.
Después de haber libertado a las capas campesinas de la explotación de los propietarios territoriales y de los capitalistas, la dictadura proletaria les abre el camino del socialismo, eleva su bienestar, liquida su retraso secular y su barbarie y anonada, así, el antagonismo creado por el capitalismo entre la industria y la agricultura, entre la ciudad y el campo.
El progreso de la reconstrucción socialista de la agricultura confirma la exactitud de la teoría y de la política leninista en el problema agrario. Esta teoría y esta política han sido brillantemente desarrolladas y proseguidas por el gobierno soviético, bajo cuya dirección fué resuelta la labor más difícil de la revolución proletaria, la reconstrucción socialista de la agricultura.
En la U. R. S. S., sobre la base de la colectivización de la agricultura, los campesinos ricos han sido liquidados como clase y la mayoría de los campesinos medios y casi todos los pobres han ingresado en las explotaciones colectivas. Durante el curso del Primer Plan Quinquenal se suprimió el pauperismo en el campo y gracias a él la U. R. S. S. se transformó en el mayor país agrícola del mundo. La agricultura de la U. R. S. S. se sustenta sobre una técnica avanzada, el empleo de tractores y de máquinas complicadas se desarrolla con rápido ritmo. Durante el Primer Plan Quinquenal el número de tractores pasó de 26.700 en 1928, a 148.500 en 1932, es decir, aumentó cinco veces y media, y su fuerza aumento de (p192) 278.000 a 2.225.000 caballos de fuerza, es decir, ocho veces. En cuatro años la superficie sembrada tuvo un aumento de 21 millones de hectáreas. La cosecha aumentó considerablemente. La palabra de orden pronunciada por Stalin: "hacer bolcheviques a todas las granjas colectivas y acomodados a todos los granjeros", removió a las grandes masas campesinas y la productividad del trabajo creció considerablemente, así como los ingresos.
Los estatutos de las granjas colectivas de Stalin, que son el origen del nuevo desarrollo de la agricultura y un poderoso medio de refuerzo económico de las mismas, ponen sólidas bases para una vida cultural y acomodada en toda la masa de granjeros.
Si a fines del primer período quinquenal la cifra de las economías colectivizadas se elevó al 61,5 por ciento, durante el segundo período la colectivización estará enteramente terminada y la producción de la agricultura se duplicará. El número de estaciones de máquinas y de tractores subirá de 2.446 en 1932 a 6.000 en 1937. La potencia global de los tractores subirá de 2.225.000 caballos de fuerza en 1932 a 8.200.000 en 1937. El número de máquinas agrícolas aumentará grandemente. La reconstrucción técnica de la agricultura será concluida.
La revolución cultural que se desarrolla, en el campó es inseparable de la reorganización socialista de la agricultura. La liquidación del analfabetismo, la formación de millones de organizadores de la producción socialista, el desarrollo de los conocimientos técnicos, la liberación de la mujer, el aumento del sistema de instituciones culturales, el desarrollo de la conciencia socialista de los granjeros colectivos acompañan el desarrollo del socialismo en el campo.
El segundo período quinquenal crea las premisas para la solución de una labor importante de la revolución comunista: la supresión de las contradicciones entre la ciudad y el campo.
Durante el segundo periodo quinquenal, la U. R. S. S. da un paso adelante en la desaparición del antagonismo secular de la sociedad humana: el antagonismo entre la ciudad y el campo y crea las premisas necesarias para suprimirlo. Por su forma social, la agricultura ya no se distingue de la industria; el trabajo agrícola es una de las variedades del trabajo industrial; los medios de comunicación entre la ciudad y el campo aumentan rápidamente; se aproximan sensiblemente los ritmos de crecimiento de la producción de la industria y de la agricultura así como los niveles del bienestar material y cultural de los trabajadores de la ciudad y del campo. (16)
En el mundo capitalista el cuadro es opuesto. Durante los últimos años las superficies sembradas han sido reducidas en un promedio de 8 a 10 por ciento. En los Estados Unidos el valor de la producción agrícola ha pasado de 11.000 millones de dólares en (p193) 1929 a 5.000 millones en 1932, o sea una disminución de más del 50 por ciento. El valor de la producción de cereales ha bajado más de 68 por ciento y el de la del algodón, 70.
Mientras que en la U. R. S. S. la producción de máquinas agrícolas crece con un ritmo prodigioso, en los Estados Unidos ha sufrido una baja de 90 por ciento con relación a 1909; en Alemania, del 43 por ciento y en Polonia ha cesado casi completamente.
Durante este periodo, la crisis agraria ha aumentado en casi todas las ramas, comprendiendo la cria de ganado e impulsando a la agricultura a la degradación hasta substituir la máquina por el trabajo manual, el tractor por el caballo; hasta reducir bruscamente y aun suprimir por completo el uso de abonos químicos. (17)
La crisis ha arruinado a millones de campesinos. Los ingresos anuales del arrendatario agrícola medio bajaron en los Estados Unidos de 847 dólares en 1929 a 187 en 1982. Las deudas de los campesinos no han cesado de crecer; continuamente se rematan explotaciones de campesinos. En los Estados Unidos se vendieron, en 1929, 46.000 explotaciones campesinas y en 1932, 150.000; en Alemania 10.000 en 1928 y 18.000 en 1981 (éstas son, únicamente, las cifras registradas en las estadísticas oficiales).
Mientras que millones de desocupados y de campesinos mueren de hambre, los capitalistas destruyen cantidades formidables de trigo, de algodón, etc., para subir los precios.
La victoria del socialismo en la U. R. S. S. el crecimiento de la agricultura socialista y el bienestar de los campesinos colectivos revolucionan a las masas campesinas y refuerzan el movimiento revolucionario del mundo entero.
NOTAS CAPITULA VIII
1. Marx.—EL CAPITAL, Tomo III. Pág. 1551.
2. Id. Id., Tomo III. Pág. 1416/17.
3. Marx.—HISTORIA DE LAS DOCTRINAS ECONOMICAS. Tomo III. Pág. 250.
4. Id. Id. Tomo III. Pág. 250.
5. V. I. Lenin.—OBRAS COMPLETAS, Tomo VII, Ed. Rusa. Pág. 223.
6. Marx.—EL CAPITAL, Tomo III, Págs. 968/59.
7. Lenin.—OBRAS COMPLETAS. Tomo XVII, Ed. Rusa. Pág. 619.
8. J. Stalin.—-LA TRANSFORMACION SOCIALISTA DE LA ALDEA SOVIETICA... Correspondence Internationale, 1930. Pág. 15.
9. Lenin.—OBRAS COMPLETAS, Tomo XVIII, Ed. Rusa. Pág. 24.
10. Id. Id., Tomo III, Ed. Rusa. Pág. 5.
11. Stalin.—LA TRANSFORMACION DE LA ALDEA... Correspondence Internationale, 1930. Pág. 5.
12. Lenin.—LA CUESTION AGRARIA, Versión de Agoceris y Tello. Edit. Cronos, Buenos Aires, Pág. 126.
13. Lenin.—OBRAS COMPLETAS. Tomo II, Ed. Rusa. Pág. 453.
14. Id. Id., Tomo III. Pág. 129.
15. ADELANTE EL SEGUNDO PLAN QUINQUENAL, Bureau d'Editions, 1934. Pág. 28.
16. Stalin.—DEUX MONDES. (BILAN CAPITALISTE, BILAN SOCIALISTE) (DOS MUNDOS, BALANCE CAPITALISTA BALANCE SOCIALISTA). París, 1954. Pág. 5.




