Capitulo X

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CAPITULO X

LAS CRISIS

1. La contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista, cansa de las crisis

El análisis del proceso de la reproducción y de la circulación del capital social nos ha conducido directamente al problema de las crisis. Hemos visto que el movimiento del capital social está lleno de profundas contradicciones que son la expresión de la contradicción fundamental del capitalismo.

Dicho movimiento se efectúa de manera irregular. Su forma característica se manifiesta por rápidas transiciones a saltos, yendo de la animación al descenso, a la crisis, al estancamiento.

La vida de la industria se convierte en una serie de períodos de animación media, de prosperidad, de superproducción, de crisis y de estancamiento. (1)

Estos ciclos de producción se repiten periódicamente. Su momento decisivo es la crisis. En el momento preciso en que la producción capitalista esta en plena marcha, cuando se producen masas siempre crecientes de mercancías, cuando los precios suben y con ellos aumentan los beneficios de los capitalistas, cuando la desocupación se reduce y el salario se eleva, precisamente entonces estalla bruscamente la crisis.

Veamos cómo describe Engels las crisis:

El comercio se paraliza, los mercados están sobre saturados de mercancías, los productos se estancan en los almacenes abarrotados, sin encontrar salida, el dinero contante se hace invisible, el crédito desaparece, las fábricas se cierran, las masas obreras carecen de medios de vida precisamente por haber producido demasiados medios de vida, y todo son quiebras, embargos y liquidaciones. La paralización dura años enteros, las fuerzas productivas y los productos se derrochan y destruyen en masa, hasta que por fin, a fuerza de depreciarse, las masas de mercancías acumuladas encuentran una salida y la producción y el intercambio van reanimándose poco a poco. Paulatinamente, la marcha se acelera, el paso de andadura se convierte en trote y de trote industrial en galope, y por último en una carrera desenfrenada, en una vertiginosa y desbocada carrera industrial, comercial, banca-ria y especulativa, para terminar por último, después de los saltos más. arriesgados... en la fosa de un nuevo "crack". Y así, una vez y otra, y otra. (2)

(p224) Tal es el cuadro general de las crisis; y al hablar de ellas no nos referimos a ciertos desarreglos particulares de la producción social, es decir, no nos referimos a las crisis particulares que pueden atacar accidentalmente a una rama u otra, sino a las crisis generales que atacan toda la producción capitalista en todas sus ramas de mayor importancia. No nos referimos a los trastornos de la producción social provocados por calamidades naturales, como, por ejemplo, una mala cosecha, un terremoto, etc.; o por calamidades accidentales, por fenómenos sociales como las guerras, no nos referimos a la sobreproducción, sino a las crisis de sobreproducción general que sobrevienen regularmente en el régimen capitalista.

Se dice frecuentemente que las crisis provienen de la anarquía de la producción. Esto es inexacto. La anarquía de la producción :¡ reinó igualmente en la economía mercantil y, sin embargo, en ella * no se conocieron las crisis.

La anarquía de la producción en la economía mercantil simple y en el régimen capitalista

En una sociedad de pequeños productores de mercancías la unión entre los pequeños productores aislados no está organizada, sino que se realiza espontáneamente por medio del cambio; pero la división del trabajo está aún poco desarrollada en comparación con la división del trabajo en la sociedad capitalista. Los medios de trabajo individuales son movidos personalmente por cada productor de mercancías; la base de la producción es él trabajo manual; cada mío de los productores trabaja aisladamente; el trabajo está dividido entre los productores de mercancías independientes; pero dentro de los talleres la división del trabajo no existe. Como la producción, en lo general, es pequeña y la división del trabajo está poco desarrollada, la falta de unión organizada entre los productores de mercancías no tiene gran importancia, no provoca sacudidas en toda la producción social.

Los pequeños productores diseminados efectuaban, cada uno, varias operaciones a. la vez, y por esta razón erar, relativamente independientes los unos de los otros: el artesano que sembraba por si mismo el lino, lo hilaba y lo tejía, y casi no dependía de los demás. Este régimen de pequeños productores diseminados era el único que podía justificar el dicho; "Cada uno para sí, y Dios para todos", es decir, la anarquía de las fluctuaciones del mercado. (3)

La situación es muy distinta en el régimen capitalista. En él él trabajo es social. Cada obrero es una parte de la colectividad de los obreros de la empresa. Los medios de trabajo son tales que un solo obrero no podría moverlos. La división del trabajo no (p225) solamente existe entre las empresas, sino también en el seno de cada una de ellas. La producción se hace en gran escala. La división del trabajo se lleva al extremo. Existen varias ramas de producción que dependen las unas de las otras.

El trabajo está socializado por el capitalismo, no sólo en el sentido de que en cada empresa trabajan muchos obreros bajo el mando del capital, sino también en el de que se refuerza cada vez más la interdependencia de las empresas aisladas.

La socialización del trabajo por la producción capitalista no consiste, de ninguna manera, en el hecho de que varios hombree trabajen en una misma empresa (esto no es más que una parte del proceso) sino en el hecha de que la concentración de los capitales va acompañada por la especificación del trabajo social; por la disminución del número de capitalistas en cada rama determinada de la industria y por el crecimiento del número de ramas particulares de la industria. (4)

Mientras más se especializa el trabajo en la sociedad, cada forma o especie de trabajo depende más de todas las otras, es de «ir, mientras más se desarrolla la división del. trabajo, más se socializa el mismo. En semejantes condiciones, en las condiciones del capitalismo, la anarquía de la producción se opone al carácter social de la producción.

Posibilidad y necesidad de las crisis

Así es que la anarquía de la producción tiene en la producción simple una importancia mucho menor que bajo el dominio del -sistema capitalista.

En el capítulo III hemos demostrado cómo la posibilidad de las crisis aparece con el desdoblamiento de la mercancía en mercancía y en dinero; cómo las crisis, bajo una forma embrionaria, están encerradas en la mercancía en general.

Por eso la posibilidad de las crisis existe ya en la producción mercantil simple. Pero es sólo una posibilidad abstracta, teórica, es decir, una posibilidad tal, que en las condiciones de la producción mercantil simple no puede aún transformarse en realidad.

En la producción mercantil simple la producción tiene por objeto satisfacer las necesidades de los productores, no obtener beneficio. El mercado está limitado porque la división del trabajo aún no se desarrolla completamente. En la mayor parte de los casos, el mercado es local y fácil de observar.

Además, las fuerzas productivas de la sociedad están aún poco 'desarrolladas, la producción es aún una producción individual realizada a mano; no es una producción de masa, se efectúa en dimensiones limitadas y no puede aumentar rápidamente. Por eso en el(p226) régimen de producción simple no hay crisis generales de sobreproducción.

La aparición de la producción capitalista refuerza la posibilidad de las crisis y crea las condiciones bajo las cuales esta posibilidad se transforma en necesidad, bajo las cuales las crisis se nacen inevitables. En el régimen capitalista la producción mercantil alcanza una extensión general. La fuerza motriz de la producción es el beneficio; cada capitalista trata de aumentar hasta el máximo la producción, con el objeto de obtener el máximo de beneficio. La producción se hace en grande escala con el uso de las máquinas y por eso puede desarrollarse rápidamente. El crédito se desarrolla uniendo en una sola cadena a todos los capitalistas. Con el desarrollo de la división de trabajo se acentúa la anarquía de la producción. Al mismo tiempo, el capitalismo reduce el nivel de vida de las masas; la clase obrera se empobrece. El aumento de la producción provocado por la tendencia del capitalismo a obtener una masa cada vez mayor de plusvalía choca con el limitado poder de consumo de las masas. Todas estas condiciones hacen inevitables las crisis.

La economía mercantil simple está caracterizada por la contradicción entre el trabajo social y el trabajo privado, sin que haya contradicción entre el modo de producción y el modo de apropiación (véase el capítulo IV). En el régimen capitalista la contradicción entre el trabajo social y el privado se transforma en contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista.

La apropiación por particulares del producto del trabajo social organizado por la economía mercantil, tal es la esencia del capitalismo. (5)

Como la posibilidad de las crisis, que caracterizaba ya a la producción mercantil simple, sólo se transforma en necesidad sobre la base del capitalismo, es evidente que debemos buscar las causas de las crisis no directamente en la anarquía de la producción, sino más profundamente, es decir, en la contradicción fundamental del capitalismo, que diferencia la economía capitalista de la producción mercantil simple, ¿Cuál es la esencia de la contradicción fundamental del capitalismo?

No hay que concebir esta contradicción en su forma simplificada: por una parte la producción social, por la otra el capitalista; por una parte los productores sociales, por la otra el capitalismo que se los apropia.

La contradicción fundamental del capitalismo consiste en que la producción social está subordinada a la clase capitalista. La apropiación capitalista no es solamente la apropiación de los productos del trabajo de los obreros por los capitalistas. Los capitalistas se(p227) apropian los productos del trabajo social porque son los propietarios de los medios de producción sociales. La contradicción fundamental del capitalismo consiste, en consecuencia, en el dominio del capital sobre el trabajo social.

Se desprende de esto que la producción social misma no existe para la satisfacción de las necesidades de la sociedad, sino para la satisfacción de las necesidades del capital.

El verdadero limite de la producción capitalista es el capital mismo, es decir, que el capital y su propio incremento aparecen como punto de partida y punto final, como motivo y fin de la producción, es decir, que la producción es sólo producción para el capital, y no a la inversa, que los medios de producción sean meros medios para una conformación más amplia del proceso de la. vida para la sociedad de los productores. (6)

La tendencia al aumento ilimitado de la producción

La producción social no es más que un medio de aumentar el valor del capital. El capital trata de aumentar sin fin la producción, para aumentar, todo lo que sea posible, la plusvalía, al mismo tiempo que el valor del capital (la acumulación).

Además, el capitalista está obligado, so pena de ruina, a aumentar y a perfeccionar la producción. Para resistir la competencia, es decir, no sólo para aumentar su beneficio, sino para no ser arrojado del mercado, cada capitalista trata de vender lo más barato que puede. Debe tender continuamente a derrotar a sus competidores, por temor a ser derrotado por ellos.

Pero para derrotar a los otros capitalistas por medio de bajos precios hay que reducir los gastos de producción, producir más barato, cosa que puede ser obtenida aumentando la productividad del trabajo por medio de un refuerzo de la explotación, por el aumento de la producción.

Es la fuerza propulsora de la anarquía social de la producción la que convierte la capacidad infinita de perfección de las máquinas de la gran industria en un precepto imperativo que obliga a todo capitalista industrial a perfeccionar más y más su maquinaria si no quiere perecer. (7)

Lo que empuja, además, a los capitalistas a aumentar su producción y a aumentar la productividad del trabajo, a base de una elevación de la composición orgánica del capital, es el descenso de la cuota media de beneficio, resultado del aumento de la composición orgánica del capital. Mientras más baja es la cuota media de beneficio, más se necesita producir para obtener una masa mayor de beneficio. Pero la elevación de la composición orgánica del capital conduce a una baja ulterior de la cuota media de beneficio, que a su vez obliga a aumentar nuevamente la producción, etc.

(p228) De todo lo que hemos dicho se deduce

...que el orden capitalista envuelve una tendencia al desarrollo absoluto de las fuerzas productivas, prescindiendo del valor y de la plusvalía que va en él envuelta, prescindiendo también de las relaciones sociales dentro de las cuales se realiza la producción capitalista... (8)

Para alcanzar su fin, los capitalistas se ven obligados a aumentar la producción de una manera ilimitada, como si los límites de esta extensión fueran las fuerzas productivas, sin tomar en cuenta las posibilidades de venta.

Los medios de producción que existen como capital deben funcionar, de otra manera dejan de ser capital. Con el desarrollo de la producción capitalista la escala de la producción es condicionada cada vez en grado menor por la demanda directa del producto y cada vez en grado mayor por la magnitud del capital de que disponga el capitalista individual... (9)

De manera que el capital debe aumentar incesantemente la producción social que le está subordinada y que le sirve solamente como un medio para crecer. ¿Pero puede, realmente, aumentar sin cesar la producción social?

El capital, límite del aumento de la producción capitalista

El valor de la plusvalía no se produce independientemente de la producción de valores de uso. Para aumentar la plusvalía hay que aumentar la producción. ¿Pero la producción de qué? La de los valores de uso (medios de producción y artículos de consumo), que deben ser consumidos por alguien.

Pero los valores de uso producidos son mercancías —- no simples mercancías, sino mercancías producidas de manera capitalista — que encierran una masa determinada de plusvalía. En consecuencia, estos valores de uso no pueden ser consumidos más que cuando se han vendido, cuando se ha producido la conversión de la mercancía en dinero y, por tanto, del capital mercancía en capital dinero.

.Una porción de los valores de uso (medios de producción y parte de los objetos de consumo) es comprada por los capitalistas; la otra, debe ser comprada por la clase obrera. ¿Puede, esta última, consumir indefinidamente en el régimen capitalista? No, su poder de consumo no está determinado por sus necesidades, sino por su poder de compra. Y este poder de compra es fatalmente inferior al crecimiento de la producción, ya que la ley del capitalismo es el empobrecimiento de la clase obrera.

En consecuencia, si el capital tiene que desarrollar infinitamente la producción, tiene también que reducir inevitablemente el poder de consumo de la sociedad. La tendencia al desarrollo ilimitado(p229) de la producción social choca con el límite de la fuerza de consumo de la sociedad burguesa.

Pero esta última, a su vez, no se determina ni por la fuerza de producción absoluta ni por la capacidad de consumo absoluta, sino por la capacidad de consumo establecida sobre la base de condiciones de distribución antagónica, que reducen el consumo de la gran masa de la sociedad a un mínimo, sólo modificable dentro de limites más o menos estrechos. (10)

La reducción del consumo de la gran masa de la sociedad, es decir, del proletariado, a un mínimo, y a un mínimo que disminuye con el crecimiento de la producción social, proviene directamente del objeto del capital, de la esencia misma de la apropiación capitalista. Por eso cuando decimos que la tendencia ilimitada de la producción choca con la fuerza de consumo de la sociedad como límite, que la fuerza de consumo de las masas constituye el cuadro de esta extensión, significa, en realidad, que el mismo capital constituye el límite para la extensión de la producción. Por eso Marx dice que

El verdadero limite de la producción capitalista es el capital mismo... (11)

La causa de las crisis

El fin de la producción capitalista, que no es otro que el aumento del valor del capital, es demasiado limitado con relación a los medios que debe aplicar, demasiado estrecho para permitir el aumento ilimitado de la producción social. En otras palabras.

Los límites dentro de los cuales sólo pueden moverse la conservación e incremento de la gran masa de los productores están en contradicción constante con los métodos de la producción que el capital tiene que emplear en vista de su fin, para emprender el rumbo del aumento ilimitado de la producción, de la producción como fin en sí, y del desarrollo absoluto de las fuerzas productivas sociales del trabajo. Al medio absoluto desarrollo de las fuerzas productivas sociales, está en conflicto constante con el fin limitado, o sea el incremento del capital existente. (12)

Este conflicto entre las fuerzas productivas sociales y el fin limitado del capital se expresa en las crisis de sobreproducción. Es natural que no se trata más que de la sobreproducción relativa. No es un excedente con relación a lo que la sociedad podría consumir en general, sino con relación a lo que puede consumir en el régimen capitalista. La fuerza de consumo de la clase obrera, en el régimen capitalista, no está determinada por sus necesidades, sino por su poder de compra.

La anarquía de la producción y el empobrecimiento de la clase obrera provienen de la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter capitalista de la apropiación. Las fuerzas(p230) productivas sociales desarrolladas por el capital sobrepasan el cuadro de la apropiación capitalista que las domina y las contradice.

La causa de las crisis reside en la contradicción entre la producción , social y la apropiación capitalista.

Puesto que esta contradicción, que es causa de las crisis, existe y obra constantemente, ¿por qué las crisis sólo estallan de tiempo en tiempo, y por qué la producción capitalista no está permanentemente en crisis, en lugar de pasar por las fases de desarrollo, de crisis, de estancamiento, de desarrollo y así sucesivamente?

Para responder a esta pregunta hay que examinar cómo se efectúa, en general, el desarrollo de la producción.

El papel del consumo productivo

Hemos visto en el capítulo anterior que es una ley de la reproducción capitalista ampliada el que el crecimiento de la producción de los medios de producción sea más rápido que el de los objetos de consumo personal. Esto no solamente acentúa la desproporción entre las dos secciones de la producción social y conduce a las crisis, sino que es, al mismo tiempo, la causa de que la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista no provoque una sobreproducción constante, sino solamente periódica.

El crecimiento de la composición orgánica del capital significa que una parte cada vez más considerable de la producción social es consumida como capital constante, es decir, entra en el consumo productivo (a la inversa de los objetos de consumo personal). Por eso la producción general puede crecer hasta cierto límite sin tener en cuenta el consumo de las masas. Como los medios de producción no son objetos de consumo personal de los obreros, el consumo productivo, el dé los medios de producción, no está limitado por el poder de compra de las masas.

El aumento del consumo de los medios de producción, resultado de la elevación de la composición orgánica del capital, crea, por parte de los capitalistas, la demanda de una cantidad cada vez mayor de medios de producción, que encuentran así una salida en la producción misma.

Además, con esto crece también el consumo de la clase obrera. Cuando la producción aumenta se necesitan más obreros, el total de salarios crece, así como el poder de compra de la clase obrera. El consumo de la clase obrera, como lo sabemos, está condicionado por las necesidades de acumulación del capital; cuando para aumentar la producción los capitalistas enganchan nuevos obreros y se ven obligados, en ciertas condiciones, a aumentar los salarios, aumentan con esto el mercado para los objetos de consumo de las masas.

De manera que la contradicción entre la producción social y la

(p231) apropiación capitalista puede desarrollarse hasta' cierto punto, sin que el desarrollo de la producción social choque con los estrechos límites que le asigna la apropiación capitalista, es decir, sin crisis.

El aumento del consumo de los medios de producción crea, durante cierto tiempo, la posibilidad de ensanchar la producción sin tomar en cuenta el poder de compra de las masas. Pero esto es pasajero, pues la tendencia a la extensión ilimitada de la producción choca tarde o temprano con los límites asignados por la fuerza de consumo de la sociedad.

La desproporción de la producción y la contradicción entre la producción y el consumo

Hay que pensar que en ultimo análisis los medios, de producción sirven para producir objetos de consumo. A los capitalistas poco les importa, en general, cuál es el valor de uso que producen. Para ellos los medios de producción son un capital, es decir, un medio de substraer trabajo no pagado a la clase obrera, Pero para producir plusvalía, los capitalistas no pueden escapar a la necesidad de producir valores de uso absolutamente concretos, así es que producirán gran cantidad de medios de producción que, cómo lo hemos visto en el capítulo anterior, servirán, a fin de cuentas, para producir objetos de consumo.

El crecimiento mayor de los medios de producción provoca, finalmente, una desproporción entre las secciones I y II de la producción social. Es inevitable que se produzcan demasiados medios de consumo con relación a los que necesita la sección II. En la sección I aparece la sobreproducción. Pero esta superproducción estalla porque la sección II, productora de objetos de consumo, no puede aumentar su producción con la rapidez necesaria para utilizar los medios! que le ofrece la sección I; y no puede porque tropieza inmediatamente con el limitado poder de compra de las masas.

Esta desproporción en la producción se debe a la contradicción -entre la producción social y la apropiación capitalista. La contradicción entre la tendencia, a una extensión ilimitada de la producción y él poder de compra limitado de las masas es, también, su consecuencia directa. No son más que dos formas bajo las cuales se manifiesta la, contradicción fundamental del capitalismo.

Por eso la desproporción entre las ramas de la producción y la contradicción entre la producción y el consumo no deben ser consideradas como causa de las crisis. La causa de las crisis es la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista.

La causa profunda de las crisis económicas de sobreproducción' reside en el sistema capitalista mismo. (13)

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2. La marcha de las crisis

La complejidad de las formas bajo las cuales se desarrolla la crisis tiene por efecto que sus causas verdaderas estén ocultas por completo. Veamos algunos ejemplos.

La crisis se manifiesta en primer lugar en el dominio del crédito y del comercio, y no en el de la producción. Por esta causa se crea la apariencia de que el trastorno del crédito y del comerció es la causa de la crisis.

La contradicción fundamental del capitalismo hace que el crecimiento de las fuerzas productivas sociales choque con el obstáculo que le opone la apropiación capitalista bajo la forma de consumo limitado de las masas. Ordinariamente la crisis no comienza en las ramas que producen objetos de consumo, sino en las que producen medios de producción. Por esto se tiene la impresión de que la sobreproducción no tiene ningún nexo con la situación de las masas proletarias, es decir, con las relaciones de producción capitalistas.

Todos estos fenómenos que deforman los verdaderos lazos entre las causas y las consecuencias son aprovechados por los "teóricos" burgueses y socialdemócratas para demostrar que la abolición de las crisis es posible en el régimen capitalista.

Por esto no debemos limitamos solamente a aclarar las causas de la crisis. Bis necesario también explicar su marcha.

El desarrollo de las crisis

La crisis estalla justamente cuando los negocios marchan admirablemente bien para los capitalistas. La sobreproducción se revela de un golpe y la crisis estalla también súbitamente. Pero en realidad la sobreproducción existe en estado latente desde mucho antes que la crisis. El crédito y el comercio contribuyen a este estado de cosas.

Los bancos concentran el capital-dinero en un volumen colosal que ponen a disposición de los industriales bajo la forma de préstamos. El crédito permite a los capitalistas producir aunque las mercancías ya producidas no se hayan vendido aún. A causa del alza de precios que se observa en vísperas de la crisis, el crédito permite a los capitalistas almacenar en espera de un alza ulterior de los precios. En tanto que los negocios van bien, que la demanda de mercancías aumenta, que los precios suben, etc;, los capitalistas pueden venderse unos a otros las mercancías a crédito. De esta manera el crédito permite a la producción que sobrepase los cuadros del poder real de compra.

Los bancos y el crédito se convierten asi en el medio más firme para impulsar a la producción capitalista más allá de sus limites propios, siendo (p233) uno de los más eficaces vehículos de la crisis y de la especulación dolosa. (14)

La demanda de mercancías durante el desarrollo que precede a la crisis no es solamente la que emana de los consumidores inmediatos; es, además, la demanda especuladora de los capitalistas-comerciantes: con la esperanza de beneficios más considerables, los comerciantes compran a los industriales cantidades de mercancías superiores a la demanda de los consumidores inmediatos. La separación del capital-mercancía bajo la forma de capital comercial independiente (véase capítulo VII, párrafo I) conduce a la formación de una demanda comercial independiente; lo que tiene por efecto empujar la producción más allá de los límites determinados por el verdadero poder de compra de la sociedad.

De este modo se crea una sobreproducción latente: la producción continúa de lleno, los precios suben aunque el mercado ya esté sobrecargado. Pero desde el momento en que se produce una suspensión en las ventas, la sobreproducción, hasta entonces latente, se manifiesta inmediatamente bajo la forma de una enorme masa de mercancías que no encuentran compradores.

Aunque sus raices residen en la producción misma, la crisis estalla en primer lugar en los dominios del crédito y del comercio.

Como los capitalistas están ligados uño a otro por una red ramificada de crédito, el retardo en la venta de una mercancía que se encuentra en el mercado en gran cantidad, provoca la insolvencia de los capitalistas interesados, insolvencia que repercute sobre toda la cadena del crédito: cuando el capitalista Martínez no puede cubrir sus deudas al capitalista Gutiérrez, éste se ve imposibilitado de pagar a Rodríguez, etc. Como el crédito está concentrado en los bancos, la insolvencia de los deudores de un banco provoca la insolvencia de los bancos mismos. Las quiebras se multiplican. Los depositantes, para salvar sus depósitos, se apresuran a retirarlas del banco. Crece la demanda del capital prestado en tanto que disminuye su oferta, y por esta causa la tasa de interés aumenta fuertemente.

Del dominio del crédito la crisis alcanza rápidamente al comercio. Como los capitalistas (industriales y comerciales) necesitan fondos, bajan los precios de sus mercancías, con el objeto de deshacerse de ellas, lo que agrava la competencia y provoca una bajá más acentuada de los precios, y aunque la baja de éstos sea desigual en las diferentes ramas, adquiere un carácter general y se produce de una manera súbita.

Por fin estalla la crisis en el dominio de la producción. A consecuencia de las quiebras, de la baja de precios, de las existencias acumuladas y de la disminución de los pedidos, la producción comienza a disminuir. Las fábricas cierran y las que continúan

(p234) trabajando reducen su producción. Los obreros son despedidos en masa. Los capitalistas disminuyen los salarios.

El desarrollo de la crisis en la producción

En la producción la crisis no comienza necesariamente por las ramas que producen objetos de consumo.

Para que comience la crisis general de sobreproducción no es de ninguna manera necesario que los excedentes de mercancías sin vender se acumulen a la vez en todas las ramas. Basta con que la sobreproducción empiece en las ramas de la industria que son de esencial importancia para toda la producción social.

Para que una crisis, y en consecuencia, la sobreproducción sea general, basta con que afecte a los artículos principales. (15)

Al comenzar el siglo XIX los tejidos eran la rama decisiva dé la industria e Inglaterra ocupaba una situación decisiva en la industria textil mundial. Por eso la sobreproducción textil inglesa se transformaba en crisis de sobreproducción general no solamente en Inglaterra, sino en los demás países capitalistas. Pero posteriormente el desarrollo de las construcciones mecánicas, de la metalurgia y de la industria minera, es decir, de la industria pesada, hizo que estas industrias fueran las decisivas, por cuya razón las crisis de sobreproducción general comienzan hoy ordinariamente con la sobreproducción en estas ramas. Por ejemplo, la crisis económica que empezó en el otoño de 1929, atacó sobre todo a la metalurgia y a la industria hullera y sólo más tarde alcanzó a las industrias ligeras.

En las ramas que producen medios de producción la crisis obra con mucha más fuerza que en las que producen objetos de consumo. Esto es evidente sobre todo en la crisis económica mundial citada, que afectó a todos los países capitalistas. Por ejemplo, en Alemania, la producción de medios de producción disminuyó en 1934 un 53,4 por ciento con relación a la producción media mensual del año de 1928, mientras que la producción de objetos de consumo sólo bajó un 26,4 por ciento. La producción textil alemana sufrió en 1932 una compresión dpi 16 por ciento con relación a 1929, la del calzado un 24, la industria mecánica un 60 y la del acero un 60.

En todos los países capitalistas la producción de medios de producción disminuyó en 1932 un 50 por ciento con relación a 1928; las construcciones navales un 90 y los textiles un 15 solamente.

La sobreproducción en una rama que desempeña un papel poco importante no puede transformarse en crisis de sobreproducción general. Por ejemplo, la industria de corbatas o de otras mercancías de mercería, por su producción, por el número de obreros que ocupa, por sus ligas con las demás ramas, no es una rama cuya (p235) sobreproducción pueda provocar el mismo fenómeno en todas las Otras.

La situación es muy distinta en las ramas que producen medios de producción. La metalurgia, las construcciones mecánicas, la industria hullífera, proveen de medios de producción a todas las ramas de la economía nacional y su producción representa la parte mayor de toda la producción social, ocupando a grandes masas de obreros. Como la producción crece mucho más rápidamente en estas ramas que en la Sección II, productora de objetos de consumo, la sobreproducción comenzará también en ella, aun cuando no exista una sobreproducción manifiesta de objetos de consumo. Los objetos de consumo producidos pueden ser vendidos todavía; pero desde el momento en que la Sección II ya no puede aumentar su producción los medios de producción que ofrece en cantidades crecientes la Sección I no encuentran salida.

Como las ramas que producen los medios de producción ocupan gran número de obreros, la disminución del número de ellos y la baja de los salarios reducen inmediata y considerablemente la demanda de objetos de consumo, y los objetos de consumo, de los que antes no había excedente, se encuentran sin salida. De esta manera, la sobreproducción alcanza también a las ramas que producen objetos de consumo. Y como en estas ramas se reduce el número de obreros y se disminuyen los salarios, la demanda de objetos de consumo baja aun más. Si antes de la crisis la Sección II no había aumentado sus pedidos a la primera, ahora los disminuye y por e&ta razón la sobreproducción en la Sección 1 se acentúa más todavía, etc.;

Vemos pues, que por sus formas exteriores la crisis se desarrolla en un sentido opuesto al orden real de sus causas y de sus consecuencias. Las quiebras y los trastorns del crédito, la baja de los precios y el volumen de las existencias son causados por la sobreproducción, y por el hecho de que la producción capitalista haya salido de los límites que le asignaban las relaciones de producción capitalistas. Pero la crisis estalla primero en los dominios del crédito y del comercio y solamente después afecta a la producción. Esto proviene de que el proceso de reproducción capitalista comprende la producción y la circulación. La liga de producción entre las empresas y entre la producción y el consumo se realizan en la circulación. En consecuencia, la crisis se manifiesta ante todo en el dominio del crédito y del comercio. De ahí viene la ilusión de que la causa de las crisis dé sobreproducción reside en la falta de crédito y en la baja de los precios.

La devaluación del capital y la destrucción de las fuerzas productivas

La baja de los precios de las mercancías provoca la devaluación (p236) del capital. Las mercancías constituyen una de las formas bajo tas cuales existe el capital, es decir, la forma del capital-mercancía. Por eso la baja de los precios implica la devaluación del capital-mercancía. Pero la devaluación afecta también al capital invertido en la producción, pues los medios de producción — máquinas y materias primas — representan una masa considerable de mercancías sobreproducidas. Cuando el precio de estas últimas baja en el mercado, las existencias de materias primas se devalúan también, aunque los industriales las hayan comprado a precios mayores y no para la especulación, sino para la producción. Lo mismo sucede con el instrumental.

Cuando un capitalista quiebra, para pagar sus deudas vende su empresa a un precio inferior al de producción. Si la empresa ha costado un millón, se vende en 800.000 pesos; para el nuevo propietario esto significa una baja de los gastos de producción, aunque no haya habido ningún cambio en la técnica de dicha empresa. El nuevo propietario podrá realizar y obtener beneficio al vender las mercancías a precios más bajos. Durante las crisis las empresas de los capitalistas que han quebrado pasan a manos de capitalistas más fuertes y sólidos. El proceso de la concentración del capital se acelera.

La devaluación del capital no es más que la disminución del valor del capital, cuyos elementos materiales: máquinas, materias primas, etc., no sufren ningún cambio en cuanto a su tamaño. Se asiste, también, a una destrucción directa de mercancías y de medios de producción. La inactividad de las fábricas provoca el deterioro improductivo de máquinas, de edificios, etc. Pero los capitalistas recurren también a la destrucción consciente de valores de uso. Todo el mundo sabe que en ciertos países las locomotoras son alimentadas con trigo y con café, que la leche es arrojada al mar, que cantidades formidables de algodón han sido destruidas, que las minas se han inundado. En 1932, en Chemnitz, Alemania, fué completamente demolida una gran fábrica mecánica construida de acuerdo con los últimos adelantos de la técnica y que empleaba a más de 20.000 obreros. La necesidad de pagar la renta al propietario del terreno había hecho más productiva la venta de la fábrica como hierro viejo. ¡Y éste no es un caso único!

Durante la crisis se produce una destrucción en masa de fuerza de trabajo, esa fuerza productiva fundamental en la sociedad. La desocupación, el hambre, el frío, las enfermedades destruyen la fuerza de trabajo. Pero los capitalistas están directamente interesados en ello, pues la miseria creciente de la clase obrera facilita la baja de los salarios

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Las crisis, "solución" burguesa de las contradicciones del capitalismo

¿ Cuál es el alcance de fenómenos tales como la baja de los precios, la devaluación del capital, la reducción de los salarios, la comprensión de la producción, la destrucción directa de valores de uso, las quiebras de los capitalistas más débiles, la centralización del capital en manos de los capitalistas más fuertes ? Todos esos procesos aplastan, por fuerza, la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista que ha empujado a las fuerzas productivas de la sociedad más allá de los límites impuestos por las relaciones de producción capitalistas y, en consecuencia, ha desencadenado la crisis. Por la devaluación del capital, por la destrucción de mercancías, por la comprensión de la producción, etc., la crisis anonada el "excedente" de las fuerzas productivas de la sociedad y reprime las fuerzas productivas que han alcanzado proporciones demasiado considerables en los cuadros de las relaciones capitalistas de producción.

Como ella mismá es la consecuencia y la expresión más notable de la contradicción fundamental del capitalismo, el choque de las dos fuerzas hostiles—de la producción social y de la apropiación capitalista — la crisis aplasta momentáneamente esta contradicción.

Hay que ver en las crisis la concentración real y la compensación violenta de todas las contradicciones de la economía burguesa. (16)

A consecuencia de la destrucción de parte de las fuerzas productivas, de la baja de los salarios, de la devaluación del capital y de su centralización, los gastos de producción disminuyen, es decir, se crea la posibilidad de obtener beneficio aun cuando se vendan las mercancías a precios bajos. Y como el beneficio es el único motivo de producción para los capitalistas, la baja de los gastos de producción da un nuevo impulso al aumento de la misma.

Así es que la crisis resuelve momentáneamente las contradicciones del capitalismo, creando las condiciones de un movimiento ulterior de la producción capitalista; al hacer esto, la crisis crea la posibilidad de un movimiento ulterior de la contradicción fundamental del capitalismo.

Las crisis son siempre tan sólo soluciones violentas y momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas, que restablecen por el momento el equilibrio perturbado. (17)

Después de una fuerte caída de los precios y de la comprensión de la producción comienza la depresión, durante la cual son destruidas, en parte, las existencias de mercancías y en parte (p238) vendidas, hasta que poco a poco son absorbidas por el mercado. Después de una depresión más o menos larga comienza lentamente un desarrollo cuya base es la renovación del capital fijo de la industria (-18-)

Los capitalistas que han salido ilesos de la crisis tratan de reducir los gastos de producción para obtener beneficios, aunque vendan a precios bajos. Para esto, además de la baja de los salarios introducen una serie de perfeccionamientos, de nuevas máquinas y adoptan nuevos procedimientos de trabajo, etc. Las máquinas antiguas son substituidas por otras nuevas mucho antes de que estén deterioradas (destrucción de fuerzas productivas una vez más). El capital fijo es reemplazado.

...la competencia impone, especialmente en las transformaciones radicales, la substitución de los antiguos elementos de trabajo antes de cumplirse su periodo natural de vida. Son principalmente las catástrofes, las crisis, las que imponen, en grande escala social, esa renovación prematura de los elementos de la explotación. (19)

Pero la substitución del capital fijo antes de su ''muerte natural" implica la necesidad de invertir nuevo capital. Esto provoca una demanda acrecentada de medios de producción y esto el aumento de la producción en las ramas que producen medios de producción, con la consiguiente reintegración de obreros a la industria y el crecimiento de la demanda de objetos de consumo, que a su vez provoca el aumento de la producción en las ramas que los producen, etc. De todo esto resulta un nuevo impulso en las actividades y una nueva época de desarrollo.

La substitución o reemplazo del capital fijo provocado por las crisis es, pues, la base de un nuevo desarrollo.

La periodicidad de las crisis

... la orisis señala siempre el punto de partida de una nueva inversión de capital. Por consiguiente—desde el punto de vista de la sociedad toda —constituye siempre, más o menos, una nueva base material para el próximo ciclo de rotación. (20)

El nuevo desarrollo que sigue a la crisis se efectúa ya sobre la base de un capital más centralizado y de una composición orgánica superior a la antigua. En consecuencia, después de la crisis las fuerzas productivas son más poderosas que antes. La crisis contribuye, asi, al crecimiento de las fuerzas productivas sociales, pero por medio do su destrucción.

(p239)

Como después de la crisis él capital se ha centralizado más y ofrece una composición orgánica más elevada, resulta que la producción social puede crecer mucho más rápidamente que antes de ella. Pero esto significa que la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista se hace más aguda después de cada crisis y que la tendencia a la extensión ilimitada de la producción tiene que chocar de nuevo, con mayor fuerza que antes, contra el poder de consumo de la sociedad, limitado por el capital. Una crisis más fuerte y más destructiva es la consecuencia.

La recuperación comienza ligada con la renovación del capital fijo, es decir, en la Sección I de la producción social (producción de medios de producción), y en la Sección ll el desarrollo sigue al de la primera El aumento del consumo de la clase obrera, ligado con la reintegración en la producción, no es, una vez más, el objeto, sino únicamente la consecuencia del aumento de la producción. Nuevamente, a causa de la contradicción fundamental del capitalismo, será inferior al aumento de la producción.

Desde que comienza el desarrollo la demanda de mercancías aumenta y los precios suben. En este proceso la demanda de mercancías crece en una medida mucho más considerable que las necesidades mismas de la producción capitalista, que es abultada artificialmente por el comercio, el crédito y la especulación.

Así es que la contradicción no es abolida por la crisis, sino sólo aplastada temporalmente; la crisis no hace más que "restablecer por un momento el equilibrio trastornado" para violarlo, de nuevo, inmediatamente después.

¿Cómo remonta esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción violenta de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿A qué conduce esto? A preparar crisis más generales y más formidables y a disminuir los medios de prevenirlas. (21)

En efecto, a partir de 1828 el mundo capitalista ha atravesado por una serie de crisis que primeramente se repitieron, en promedio, cada diez años y después cada 17. Las crisis tuvieron lugar en 1825, 1836, 1847, 1857, 1866 y 1877. En el año 80 y en el comienzo del 90 hubo un marasmo en la producción de los principales países capitalistas y en seguida comenzó una recuperación que condujo a la crisis de 1900-1901. Después fueron las crisis de 1907-1913, 1921 y 1929-1935. Esta última es la más formidable de todas las. que ha sufrido el capitalismo (hablaremos especialmente de ella en el último capítulo).

Cada nueva crisis se produce sobre la base de un nivel de las fuerzas productivas más elevado que el anterior, por cuya causa(p240) las crisis tienen un carácter cada vez más profundo.

Las crisis de sobreproducción son crisis periódicas, se repiten inevitablemente con intervalos determinados. La misma causa que provoca, en general, las crisis, determina su periodicidad. La contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista, que es la causa de las crisis, obtiene una solución temporal con ellas; pero es una solución tal que hace inevitable una nueva crisis. Las crisis provienen de la naturaleza misma del capitalismo y por esto no pueden desaparecer más que con la abolición del dominio del capital sobre las fuerzas productivas sociales, es decir, con la abolición del capitalismo.

( â–º Indice)

3. La significación de las crisis

Las crisis son la manifestación más clara de las contradicciones del capitalismo. Durante las crisis se hace evidente la contradicción irreductible entre la producción social y la apropiación capitalista.

El capitalismo transforma la producción social destinada a satisfacer las necesidades de les productores en un obstáculo para esa satisfacción. La clase obrera vive en la miseria no porque no produzca suficientes objetos de consumo, sino porque ha producido demasiados.

Si los obreros carecen de trabajo no es porque falten medios de producción, sino porque hay demasiados. Entre los obreros y ios medios de producción se alza el capital que impide su conjunción.

Hasta en los momentos en que la desocupación, la miseria y el hambre llegan a su punto culminante, los medios de producción y los objetos de consumo que podrían ser útilmente empleados para combatir la desocupación, la miseria y el hambre son destruidos por los capitalistas.

Las crisis, expresión del choque dé las fuerzas productivas con las relaciones de producción

El carácter dé las crisis, crisis de abundancia, miseria a fuerza de riqueza, muestra claramente que las relaciones de producción capitalistas son incompatibles con la existencia de la sociedad. Las crisis prueban claramente que la existencia de la sociedad reclama la supresión del capitalismo, la liberación de la producción social del dominio del capital.

Con relación a los antiguos modos de producción, el capitalismo fué una forma social que desarrolló rápidamente las fuerzas productivas sociales. Las crisis demuestran que el capitalismo ha desarrollado las fuerzas productivas a tal punto que ya es un (p241) estorbo para su desarrollo ulterior, y si las desarrolla es a costa de destrucciones formidables de éstas.

En las crisis se patentiza, cobrando proporciones violentas, la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista. (22)

La producción capitalista desborda el cuadro de las relaciones burguesas de producción y todo el mecanismo de la producción capitalista es trastornado.

Las crisis constituyen el choque de dos fuerzas hostiles en el sentido más amplio de la palabra.

La producción social, como dice Engels, se rebela contra la apropiación capitalista.

Esta rebelión se expresa en el hecho de que todo el mecanismo de la producción capitalista cruje bajo el peso de las fuerzas productivas creadas por el mismo.

Las fuerzas productivas de la sociedad chocan contra el obstáculo que presentan las relaciones de producción capitalistas, y durante las crisis...

... precipitan en el desorden a la sociedad entera y amenazan la existencia de la propiedad burguesa El sistema burgués resulta demasiado estrecho para contener las riquezas creadas en su seno. (23)

Las crisis y la revolución

Durante las crisis las contradicciones de clase se agravan hasta •el extremo. Toda crisis es una amenaza de revolución.

Un desarrollo de las fuerzas productivas que disminuyera el número absoluto de obreros, es decir, que en realidad capacitara a toda la nación para realizar toda su producción en un tiempo menor, traería una revolución, porque prescindiría de la mayoría de la población... Esta colisión se manifiesta parcialmente en las crisis periódicas. (24)

Por esta causa Marx, Engels y Lenín al aproximarse cada crisis estudiaban cuidadosamente las perspectivas de revolución.

Una de las principales causas de que hasta ahora la burguesía haya encontrado una salida a las crisis y de que la posibilidad de revolución creada por cada una de ellas no se haya transformado en revolución real, reside en el hecho de que el proletariado no se transforma inmediatamente en una clase consciente y organizada, capaz de liberarse de la dominación del capital; solamente la larga escuela de la lucha de clases le da esta conciencia y esta organización.

Si cada crisis periódica lleva en sí una posibilidad de revolución, esto no quiere decir que la revolución no pueda estallar más

(p242) que durante una crisis de sobreproducción. El desarrollo del capitalismo conduce a tal agravación de las contradicciones, que hace la revolución posible e inevitable, independientemente del hecho de que haya o no una crisis de sobreproducción.

( â–º Indice)

4. Las teorías burguesas y socialdemócratas de las crisis

Las crisis demuestran, con fuerza cada vez mayor, que el régimen capitalista ya no responde a su papel histórico; que de forma de desarrollo de las fuerzas productivas se ha convertido en obstáculo.

Cada vez con fuerza mayor las crisis crean una amenaza para la existencia del capitalismo.

Precisamente por esto la economía política burguesa trata de probar con todas sus fuerzas que las crisis son un fenómeno fortuito, que no provienen de la naturaleza misma del capitalismo y que el capitalismo puede abolirías.

La teoría de las crisis más extendida en la economía política burguesa tiende a establecer que provienen de la falta de crédito. Si se lograra reglamentar el crédito se lograría, según parece, abolir para siempre las crisis. Vimos antes que las crisis comienzan en el dominio del crédito, aunque sus raíces se hundan en la producción. La crisis del crédito no es más que un índice, un síntoma de la crisis que se aproxima. Pero la "ciencia" burguesa permanece fiel a su naturaleza y se desliza sobre la superficie de los fenómenos.

Una de las cosas en que se revela la superficialidad de la economía política (se refiere Marx a al economía burguesa) es en que presenta las expansiones y contradicciones del crédito, que no son más que un síntoma de las alternativas del ciclo industrial, como causa determinante de éstas. (25)

La teoría que considera las crisis como fenómenos accidentales que pueden abolirse ha sufrido un fracaso tal, que desde hace algunos años la economía política burguesa, en general, ha abandonado toda tentativa de explicación de las crisis y se limita a describirlas.

Los jefes y los teóricos socialdemócratas no pueden repetir simplemente las afirmaciones de los economistas burgueses y las disimulan bajo una fraseología marxista.

Las dos teorías de las crisis más extendidas son: 1° la teoría de la desproporción; y 2° la del subconsumo.

Ya demostramos que la desproporción entre las ramas de la producción y el consumo limitado de las masas provienen de la contradicción fundamental entre la producción social y la (p243) apropiación capitalista, y que ni la desproporción ni el consumo limitado de las masas pueden ser considerados como causas de las crisis, cuya raíz radica en la contradicción fundamental del capitalismo.

Los teóricos socialdemócratas ven la causa de las crisis, ya en la desproporción, ya en el bajo nivel del consumo. Unos afirman que esta causa reside en el desarrollo desproporcionado de las ramas de producción y que las crisis no tienen nada de común con la situación de las masas proletarias; otros afirman que las crisis son engendradas por el subconsumo de las masas. Los representantes de estos dos conceptos son aparentemente fieles a la doctrina marxista: Marx, en efecto, ha hablado de la desproporción y del subconsumo. Pero en realidad, estas dos teorías son completamente contrarias al marxismo.

La teoría de la desproporción

El representante más notable de la teoría de la desproporción es Hilferding, que la ha tomado de Tougan-Baranovski, quien afirma que si se conserva la proporción entre las ramas de la producción es posible un desarrollo del capitalismo sin crisis, aun en el caso de que el consumo personal se reduzca a cero. Es decir, la causa de las crisis es solamente la violación de la proporción, o sea la desproporción.

Hemos comprobado ya (cap. X, párrafo 3) toda la estupidez de esta frase vacía, es decir, la de que es posible la proporción entre la producción de medios de producción y la producción de objetos de consumo, independientemente del estado y de las dimensiones de este mismo consumo, por lo cual no analizaremos ya la teoría de la desproporción. Recordaremos, solamente, que la desproporción en la producción es un resultado inevitable de la contradicción fundamental del capitalismo.

"La anarquía de la producción", "la ausencia del plan en la producción", ¿qué es lo que expresan? Expresan la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter individual de la apropiación. (26)

Al negar la importancia del bajo nivel del consumo de las masas, Hilferding niega la contradicción fundamental del capitalismo que crea un obstáculo al desarrollo de la producción oponiéndole el limitado poder de consumo de la sociedad. Pero esta negación de la contradicción fundamental del capitalismo como causa de las crisis inevitables, la necesitan los socialdemócratas para demostrar que es posible evitar las crisis en el régimen capitalista con sólo abolir la desproporción entre las ramas de la (p244) producción; la necesitan para dar una base a la teoría del capitalismo organizado.

La teoría del subconsumo

El representante más notable de la segunda teoría socialdemócrata, la del subconsumo, es Tarnov, al que ya hemos mencionado. Esta teoría tampoco es nueva. Según vimos en el capítulo precedente, se remonta al comienzo del siglo XIX, en que fué lanzada por un economista pequeño burgués, el suizo Sismondi, quien afirmaba que como las crisis provienen del subconsumo de las masas, y como éstas están condenadas al mismo, en el régimen capitalista es imposible eliminar las crisis, deduciendo que hay que retroceder a la pequeña producción.

La socialdemocracia contemporánea, en la persona de Tarnov y de otros, se ha apoderado de esta teoría y ha sacado de ella una conclusión completamente opuesta: puesto que la crisis proviene del subconsumo, puesto que los capitalistas sufren con las crisis tanto como la clase obrera, los capitalistas están interesados en que los obreros consuman más. Basta, pues,, con que los capitalistas paguen altos salarios a los obreros y las crisis desaparecerán para siempre. Y Tarnov arrulla a los obreros con fábulas sobre la posibilidad de un aumento de salarios concedido por los capitalistas mismos. Para esto sólo se necesita una cosa: que los obreros trabajen más.

Si Sismondi al reconocer que existe el subconsumo de las masas llega a la conclusión de que el capitalismo no es progresista o preconiza el retorno a la pequeña producción, Tarnov y otros hacen, al contrario, la apología del capitalismo y tratan de probar que los capitalistas están interesados en el aumento de salarios, aumento que pondrá fin a las crisis en el régimen capitalista.

Las recetas socialdemócratas para vencer las crisis bajo el régimen capitalista son tan poco originales como sus explicaciones de las propias crisis.

El maravilloso medio de vencer las crisis por el aumento de salarios ya había sido inventado a fines del siglo pasado por el economista burgués Sombart, con el fin de engañar a los obreros.

Para comprender que el aumento de salarios no puede impedir las crisis, basta con ver que en vísperas de ellas, es decir, durante el período de desarrollo industrial, los salarios aumentan ordinariamente. El aumento de los salarios durante el período de desarrollo no hace más que anunciar la crisis.

¿Pero puede decirse cuál es, pues, la significación de la contradicción objetada por Lenín a los apologistas burgueses que niegan la relación entre las crisis y el bajo nivel del consumo de las masas?

(p245) La contradicción entre la producción y el consumo en el régimen capitalista, descubierta por Marx y Lenín, no tiene nada de común con la teoría del subconsumo.

El subconsumo (que trata de explicar las crisis) existía bajo lbs resínenos económicos más diversos y, en cambio, las crisis no son más que el signo distintivo de un solo régimen: el capitalista. (27)

No se trata, pues, solamente del subconsumo, no se tirata simplemente de la contradicción entre la producción y el consumo, sino del carácter de esta contradicción como una forma bajo la cual se manifiesta la contradicción fundamental del capitalismo. Es lo que no podía ver el ideólogo de la pequeña burguesía, Sismondi; es lo que no quieren ver los apologistas socialdemócratas del capitalismo.

Se trata del hecho de que el capitalismo tiende, por sus necesidades de acumulación, a aumentar sin fin la producción social, por lo que, al reducir el consumo de las masas, levanta él mismo, un obstáculo a esta extensión. Se trata, en fin, de la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista. Como la teoría de la desproporción, la teoría socialdemócrata del subconsumo niega esta contradicción, a fin de probar que las crisis pueden ser suprimidas en el régimen capitalista.

La teoría de Rosa Luxemburgo

La teoría de las crisis de Rosa Luxemburgo es una consecuencia de su teoría de la acumulación. Hemos visto antes que considera, como Sismondi, que es imposible la realización del producto en una sociedad puramente capitalista. A consecuencia del bajo nivel del consumo de las masas, en un régimen puramente capitalista, debería haber una sobreproducción constante, una crisis permanente. Parece que la realización del producto capitalista no es posible más que en el mercado no capitalista, "exterior", de las "terceras personas". Como los capitalistas encuentran una salida con los pequeños productores, la acumulación se produce sin obstáculo, pero apenas disminuye la demanda de estas "terceras personas" la crisis se hace inevitable.

Lenín ha demostrado que la teoría sismondista del subconsumo explica las crisis por los fenómenos exteriores del capitalismo y no por sus contradicciones internas. La teoría de Sismondi explica las crisis...

... por la contradicción entre la producción y el consumo de la clase obrera: la segunda (es decir, la teoría de Marx), por contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación. En (p246) consecuencia, la primera ve la raíz del fenómeno fuera de la producción..., la segunda lo ve, precisamente, en las condiciones de la producción. (28)

Estas palabras de Lenín se aplican plenamente y con igual fuerza a Rosa Luxemburgo.

Al negar la posibilidad de venta de la parte acumulada del producto suplementario en los límites del sistema capitalista y al explicar las crisis por la disminución o por la ausencia de demanda de parte de las "terceras personas", Rosa Luxemburgo explica las crisis no por las contradicciones internas del capitalismo, sino por las relaciones del capitalismo con su medio externo. En consecuencia, se aparta de la contradicción fundamental del capitalismo.

La importancia de la teoría marxista-leninista de las crisis

Vemos que toda tentativa de explicar las crisis por otra cosa que no sea la contradicción fundamental del capitalismo es, de hecho, la negación de esta contradicción y conduce, directa o indirectamente, a renunciar a la revolución proletaria,

La gran significación revolucionaria de la teoría marxista-leninista de las crisis consiste en el hecho de que muestra que las crisis provienen de la naturaleza misma del capitalismo y, en consecuencia, no pueden ser suprimidas más que suprimiendo el capitalismo mismo.

En las crisis se revelan, cada vez con mayor fuerza, todas las contradicciones del capitalismo, así como su incapacidad para dirigir la producción social. Las crisis plantean en toda su amplitud la necesidad de abolir al capitalismo, la necesidad de la revolución proletaria.

De una parte, el régimen capitalista de producción se ve arrastrado, pues, a su propia incapacidad para seguir rigiendo sus fuerzas productivas. De otra parte, estas fuerzas productivas acucian con intensidad cada vez mayor a que se solucione la contradicción, a que se las emancipe de su condición de capital, a que se reconozca de una vez su carácter de fuerzas productivas sociales. (29)

Este alcance revolucionario de las crisis ha sido particularmente subrayado por Lenín.

El ejército del proletariado se fortalece en todos los países. Su conciencia, su cohesión y su resolución aumentan a ojos vistas. Y el capitalismo se encarga con éxito de hacer más frecuentes las crisis, lo que servirá a este ejército para abolir al capitalismo. (30)

La posición leninista en un problema de la importancia de las crisis está estrechamente ligada a la lucha implacable que Lenín (p247) emprendió contra los críticos de la teoría marxista de la reproducción y de las crisis, contra las tentativas de interpretar la parte relativa del marxismo como una simple teoría de la desproporción o del subconsumo.

En esta lucha, al demostrar la profundidad de la teoría marxista de las crisis, Lenín continuó la doctrina de Marx según la cual la contradicción fundamental del capitalismo es la causa de las crisis. También elaboró brillantemente los otros aspectos de la propia teoría. Demostró que para Marx la desproporción de las ramas de la producción y la contradicción entre la producción y el consumo eran dos aspectos de la contradicción fundamental del capitalismo.

En la lucha contra todos los adversarios declarados del marxismo, especialmente contra los "marxistas" que ocultándose tras de una fraseología marxista deformaban y falsificaban el marxismo despojándolo de su contenido revolucionario, Lenín desarrolló la doctrina de Marx de la contradicción fundamental del capitalismo como causa de las crisis. Y mientras que el oportunismo se esforzaba por desviar a la clase obrera del camino de la lucha revolucionaria contra el capitalismo hacia la ruta de la lucha "meramente económica" por la vía del reformismo y de la conciliación con la burguesía, inventando las "teorías" de la posibilidad de la supresión de las crisis en el régimen capitalista, Lenín planteó ante el proletariado la tarea de la lucha de clases revolucionaria para el derrocamiento del capitalismo que pondrá también fin a las crisis.

Las crisis prueban que los obreros no pueden limitarse a la lucha para obtener de los capitalistas tales o cuales concesiones aisladas... las quiebras se producen y los capitalistas no solamente recuperan todas las concesiones que habían hecho, sino- que, además, se aprovechan de la impotencia de los obreros para disminuir aún más- los salarios. Y asi sucederá fatalmente hasta el día en- que los ejércitos del proletariado socialista derroquen al dominio del capital y de la propiedad privada. (31)

( â–º Indice)

5. La imposibilidad de las crisis en la U. R. S. S.

La revolución proletaria suprime el dominio del capital sobre las fuerzas productivas sociales y, por esto mismo, liquida la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista, suprimiendo la causa misma de las crisis. Si el capital tiende a substraer la mayor cantidad posible de plusvalía y, en consecuencia, se orienta hacia la extensión ilimitada de la producción para la acumulación; si esta última condiciona el poder de compra limitado de la sociedad que impide el desarrollo del crecimiento de la producción, en la U. R. S. S., al contrario, el crecimiento del poder de compra es superior al de la producción.

(p248) Las fuerzas productivas sirven para la satisfacción de las necesidades; pero las necesidades de las masas deben crecer sin cesar. Crecen y deben crecer de una manera continua puesto que no están limitadas por el capital. Así es que el crecimiento de la producción no choca con el limitado poder de compra de las masas; antes al contrario, el consumo hace avanzar a la producción.

Entre nosotros, en la U. R. S. S., el crecimiento del consumo (poder de compra) de las masas sobrepasa sin cesar al crecimiento de la producción a la cual sirve de estimulante... La mejoría sistemática de la situación de loe trabajadores y el crecimiento ininterrumpido de sus necesidades (poder de compra) constituyen un estimulante cada vez más fuerte para el aumento de la producción y preservan a la clase obrera contra las crisis de sobreproducción, contra la extensión de la desocupación, etc., etc. (32)

Aunque la U. R. S. S. no esté separada del mundo capitalista por una muralla china, aunque tenga relaciones comerciales con los países capitalistas arrastrados por la crisis económica mundial, ésta no ha podido alcanzar a la economía soviética en virtud de que el sistema mismo de esa economía excluye la posibilidad de las crisis.

Las olas de la crisis económica mundial que ha sumergido al mundo' capitalista entero se estrellan contra el sistema económico socialista. Este hecho es tan evidente que todos los enemigos de la U. R. S. S. se han visto obligados a reconocerlo.

Trotski afirmaba que la economía soviética se encontraba bajo-el control de la economía capitalista mundial y que las crisis de los países capitalistas alcanzarían a la U. R. S. S. Esta afirmación está íntimamente ligada a la teoría socialdemócrata de Trotski sobre la imposibilidad de construir el socialismo en la U. R. S. S., según la cual la economía soviética es un sistema de capitalismo de Estado. Pero la crisis creciente en los países capitalistas, paralela al crecimiento prodigioso de la producción socialista en la U. R. S. S., echa por tierra toda la "teoría" de Trotski y descubre su carácter contrarrevolucionario.

Los oportunistas de derecha también han intervenido en el problema de la posibilidad de la crisis en la U. R. S. S. Partiendo de (tu teoría de la integración del kulak al socialismo, negando la necesidad de la colectivización y de un rápido ritmo de industrialización, los derechistas, por boca de su antiguo jefe y teórico, Bujarin han lanzado una teoría según la cual el rápido ritmo de la industrialización crea una desproporción en la economía soviética (es decir, entre la industria y la agricultura), trastorna "el equilibrio de los dos sectores" en la economía soviética, lo que provocará inevitablemente una crisis. Es cierto que Bujarin afirmaba al mismo tiempo que sería una crisis particular, no una crisis de sobreproducción, sino(p249) una crisis "al revés". Pero esto no cambia en nada la esencia de-la teoría de los derechistas que conduce a la afirmación de que el rápido ritmo de la industrialización provoca "la violación de las proporciones económicas fundamentales en el país". (33)

Semejante concepción proviene de la "ley del gasto de trabajo"" de los oportunistas de derecha, ley que analizamos más arriba, así como de la teoría del "equilibrio".

Bujarin consideraba la teoría marxista de la reproducción como una teoría del equilibrio y la aplicaba también al problema de las relaciones entre la industria y la agricultura en las condiciones de la construcción del socialismo. Según él, para la construcción socialista es necesario un equilibrio entre el sector agrícola campesino y el sector industrial socialista.

La teoría del equilibrio de los oportunistas de derecha ha sido completamente aclarada por Stalin, quien en su lucha contra los derechistas ha desarrollado la teoría marxista-leninista de la reproducción de acuerdo con las tareas de la construcción del socialismo. La reproducción socialista ampliada es irrealizable sin reproducción ampliada en la agricultura. Pero la pequeña economía campesina, dice Stalin.

... no solamente no realiza en su conjunto una reproducción anual ampliada. sino que, por lo contrario, no siempre tiene la posibilidad de realizar siquiera la reproducción simple... ¿Se puede fundar el poder soviético y la edificación socialista, durante un periodo más o menos largo, sobre dos bases diferentes: sobre la base de la gran industria socialista unificada y sobre la de la economía campesina mercantil extremadamente dispersa y retardataria? No; esto es imposible; conduciría, cualquier día, al desmoronamiento completo de toda la economía soviética. (34)

La reivindicación de los derechistas sobre la conservación del equilibrio de los sectores es, en realidad, la reivindicación de la conservación, en la economía soviética, de las proporciones establecidas en el régimen capitalista.

¿Pero cómo construir el socialismo sin modificar estas "proporciones"? Como estas proporciones expresan el bajo consumo de las masas, están determinadas por las necesidades del capital y no por las de la sociedad. ¿Se puede construir el socialismo sin proceder a la industrialización rápida, único medio de socializar la pequeña economía campesina? Es evidente que no. Por eso la "teoría del equilibrio" y la "ley del gasto de trabajo" sólo expresan la capitulación ante las dificultades de la construcción del socialismo ,(p250) la renuncia a esta construcción, la perpetuación de la pequeña economía mercantil y, en consecuencia, del capitalismo que ella engendra.

Con la conservación del famoso "equilibrio" de los sectores sobrevendría inevitablemente una crisis, la ruina completa de la economía soviética. La industrialización rápida y la colectivización de la agricultura realizadas por el Partido Comunista Ruso, que eran consideradas por los derechistas como una "violación del equilibrio", no solamente no han provocado crisis en la economía soviética, sino al contrario, han sido la base del crecimiento rápido de la producción y del bienestar de las masas, en tanto que en el mundo capitalista con su "equilibrio" se desencadenaba una crisis de una fuerza inaudita.

Bastaría sacar del tesoro marxista la teoría de la reproducción y oponerla a la teoría del equilibrio de los sectores para que no quedaran rastros de ésta. (35)

 ( â–º Indice)

NOTAS CAPITULA X

1. Marx.—EL CAPITAL, Tomo I. Pág. 535.

2. Engels.—ANTI-DUHRING. Pág. 302.

3. Lenín.—OBRAS COMPLETAS, Tomo I, Ed. Rusa. Pág. 95.

4. Lenín.—OBRAS COMPLETAS, Tomo I, Ed. Rusa. Pág. 95.

5. Lenín.—OBRAS COMPLETAS, Tomo I, Ed. Rusa. Pág. 127.

6. Marx.—EL, CAPITAL, Tomo III. Pág. 1141.

7. Engels.—ANTI-DUHRING. Pág. 300.

8. Marx.—EL CAPITAL, Tomo III. Pág. 1140.

9. Id. Id., Tomo II. Pág. 676.

10. Id. Id., Tomo III. Pág. 1137.

11. Id. Id., Tomo III. Pág. 1141.

12. Id. Id., Tomo III. Pág. 1141. Subrayado por Ségal.

13. Stalin.—DOS BALANCES. Pág. 7.

14. Marx.—EL CAPITAL, Tomo III. Pág. 1409.

15. Marx—HISTORIA DE LAS DOCTRINAS..., Tomo V. Pág. 70.

16. Id. Id.., Tomo V. Pág. 67.

17. Marx.—EL CAPITAL, Tomo III. Pág. 1140.

18. La crisis económica actual y la depresión en los países capitalistas
       presentan una serie de particularidades características. Véase el
       capitula siguiente. (Segal se refiere a la crisis que comenzó
       en 1929).

19. Marx.—EL CAPITAL, Tomo III. Pág. 695.

20. Id. Id., Tomo II. Pág. 707.

21. Marx y Engels.—EL MANIFIESTO..., Pág. 21.

22. Engels.—ANTI-DUHRING. Pág. 302.

23. Marx y Engels.—EL. MANIFIESTO... Pág. 21.

24. Marx.—EL CAPITAL, Tomo II. Pág. 1151. (Subrayado por Ségal).

25. Id. Id., Tomo I. Pág. 724.

26. Lenín.—OBRAS COMPLETAS, Tomo II, Ed. Rusa. Pág. 39.

27. Id. Id., Tomo II, Ed. Rusa. Pág. 36.

28. Id. Id., Tomo II, Ed. Rusa. Pág. 35.

29. Engels.—ANTI-DUHRING. Pág. 303.

30. Lenín.—OBRAS COMPLETAS. Tomo XII, Ed. Rusa. Pág. 93.

31. Id. Id., Tomo IV, Ed. Rusa. Pág. 186.

32. Stalin—DOS BALANCES. Pág. 50/51.

33. Bujarin.—NOTAS DE UN ECONOMISTA.

34. Stalin.—LA COLLECTIVISATION DU VILLAGE (LA COLECTIVIZACION
       DE LA ALDEA), Bureau d'Editions, París, 1930. Págs. 39-30.

35. Stalin—LA COLECTIVIZACION DE LA ALDEA. Pág. 29.36.